viernes, 29 de junio de 2012

waterfall

UN MUNDO FELIZ
—¿No has tenido nunca la sensación de que dentro de ti hay algo que sólo espera que le des una oportunidad para salir al exterior? ¿Una especie de energía adicional que no empleas, como el agua que se desploma por una cascada en lugar de caer a través de las turbinas?

—Te refieres a todas las emociones que uno podría sentir si las cosas fuesen de otro modo?
—No es esto exactamente. Me refiero a un sentimiento extraño que experimento de vez en cuando, el sentimiento de que tengo algo importante que decir y de que estoy capacitado para decirlo; sólo que no sé qué es y no puedo emplear mi capacidad. Tengo la sensación de que podría hacer algo mucho más importante. Sí, y más intenso, más violento. Pero ¿qué? ¿Qué se puede decir que sea más importante? ¿Y como se puede ser violento tratando de las cosas que esperan que uno escriba? Las palabras pueden ser como los rayos X si se emplean adecuadamente: pasan a través de todo. Las lees y te traspasan. Ésta es una de las cosas que intento enseñar a mis alumnos: a escribir de manera penetrante. Pero ¿es posible hacer que las palabras sean penetrantes como los rayos X, más potentes cuando se escribe acerca de cosas como éstas? ¿Cabe decir algo acerca de nada? A fin de cuentas éste es el problema.
***                                               
Estos días han sido geniales, de fiesta en fiesta. El 19 fue mi cumpleaños, porfín 16, uuuu. Ya puedo lucir carnet. Además, están renovando mi habitación y está quedando como me lo había imaginado. (Espero que no cambie la vista de la ventana.) Estoy super ilusionada con todo. Ya de vacaciones, frecuentando la playa y la piscina, la fruta de verano, los vestidos y shorts, el colorín-colorao... Y Lorenzo. Qué feeeeliz!

domingo, 24 de junio de 2012

fascinante

Querida Irene, las luces de septiembre me enseñaron a recordar tus pasos desvaneciéndose en la marea. Sabía ya entonces que la huella del invierno no tardaría en borrar el espejismo del último verano que pasamos juntos en Bahía Azul. Te sorprendería comprobar lo poco que ha cambiado todo desde entonces. La torre del faro sigue alzándose como un centinela entre las brumas, y la carretera que bordea la Playa del Inglés es apenas ya un pálido sendero que serpentea entre la arena hacia ninguna parte. Las ruinas de Cravenmoore se insinúan sobre la arboleda del bosque, silenciosas y envueltas en un manto de oscuridad.
En las cada día menos frecuentes ocasiones en que me aventuro bahía adentro en el velero, todavía puedo ver los cristales agrietados en los ventanales del ala oeste, brillando como señales fantasmagóricas entre la niebla.
A veces, embrujado por la memoria de aquellos días en que surcábamos la bahía de vuelta al puerto al caer la tarde, me parece volver a ver las luces parpadeando en la oscuridad. Pero sé que ya no hay nadie allí. Nadie.
Te preguntarás qué ha sido de la Casa del Cabo. Pues bien, sigue allí, aislada, enfrentándose al océano infinito desde el vértice del cabo. El pasado invierno un temporal desguazó lo que quedaba del pequeño embarcadero de la playa. Un acaudalado joyero venido de alguna ciudad sin nombre se vio tentado a adquirirla por una suma irrisoria, pero los vientos de poniente y el embate de las olas en los acantilados se encargaron de disuadirlo. El salitre ha hecho su mella en la madera blanca. La senda secreta que conducía hasta la laguna es ahora una jungla impenetrable, repleta de arbustos salvajes y ramas caídas. De tarde en tarde, cuando el trabajo en el muelle me lo permite, cojo la bicicleta y me acerco hasta el cabo para contemplar el crepúsculo desde el porche suspendido en los acantilados: solos yo y una bandada de gaviotas, que parecen haberse adjudicado el papel de nuevos inquilinos sin pasar por el despacho de notario alguno. Desde allí todavía puede verse cómo la luna dibuja una guirnalda de plata hacia la Cueva de los Murciélagos al alzarse sobre el horizonte. Recuerdo que una vez te hablé de esta cueva y yo te conté la fabulosa historia de un siniestro pirata corso cuyo buque fue engullido por la gruta una noche de 1746. Mentí. Nunca hubo ningún contrabandista ni bucanero pendenciero que se aventurara en las tinieblas de aquella gruta. En mi defensa puedo decir que ésa fue la única mentira que oíste de mis labios. Aunque probablemente lo supiste desde el principio. Esta mañana, mientras enhebraba un manojo de redes prendidas en el arrecife, ha sucedido otra vez. Por un segundo creí verte en el porche de la Casa del Cabo, mirando hacia el horizonte en silencio, como te gustaba hacerlo. Cuando las gaviotas han alzado el vuelo, he comprobado que no había nadie allí. Más allá, cabalgando sobre las brumas, se alzaba el monte Saint Michel, como una isla fugitiva varada en la marea. A veces pienso que todos se han ido a algún lugar lejos de Bahía Azul y que yo me he quedado atrapado en el tiempo, esperando en vano que la marea púrpura de septiembre me devuelva algo más que recuerdos.
No me hagas mucho caso. El mar tiene estas cosas; todo lo devuelve después de un tiempo, especialmente los recuerdos. Creo que, si cuento ésta, ya son cien las cartas que te he enviado a la última dirección tuya que pude conseguir en París. A veces me pregunto si has recibido alguna de ellas, si todavía te acuerdas de mí y de aquel amanecer en la Playa del Inglés. Tal vez así sea, tal vez la vida te ha llevado lejos de aquí, lejos de todos los recuerdos de la guerra. La vida era mucho más sencilla entonces, ¿recuerdas? ¿Qué digo? Seguro que no. Empiezo a pensar que sólo soy yo, pobre tonto, el que todavía vive del recuerdo de todos y cada uno de aquellos días de 1937, cuando aún estabas aquí, a mi lado...

Carlos Ruiz Zafón, Las Luces de Septiembre

sábado, 16 de junio de 2012

tonight we are young

times are hard for dreamers
                                                           
 

it was like James Dean for sure, 
and i know that love is mean and love hurts
but i still remember that the we met in december.


He went out every night and baby that's alright. I told you that no matter what you did I'd be by your side.
'Cause I'm "a ride or die". Whether you fail or fly well shit, at least you tried.


Creo que hay gente que amando es como el ajedrez. Hay gente que ama como si fuese una torre: ama muy rápido; como un alfil: movimientos largos; luego hay gente que ama como un caballo: que es super estrambótica, te dicen “te odio”, “te quiero” y tal… y luego hay gente, mucha gente, que ama como un peón: ama muy poco. Hay gente que casi no ama, no se muere por amor… “Así difícilmente te comerás a la reina, si comes tan poco a poco”. Pero yo creo que esta gente, al final, puede llegar al final del tablero y convertirse en otra ficha, y amar de otra manera.
Albert Espinosa

miércoles, 13 de junio de 2012

memories

***
No matter what anybody tells you, words and ideas can change the world.  

sábado, 9 de junio de 2012

BLUE JEANS

Cierro el blog hasta el finde que viene por exámenes. Los que estáis ya de vacaciones disfrutar del solecito, aunque parece que hoy no tiene intención de salir. Los que nos toca estudiar habrá que hacerlo a tope, que luego la recompensa será mayor. 
BIG DREAMS GANGSTER
SAID YOU HAD TO LEAVE TO START YOUR LIFE OVER
I WAS LIKE- "NO PLEASE" STAY HERE


"Me gusta el whisky, los coches rápidos y la ropa cara, y me gustas tú, ¿que mas quieres saber?".

lunes, 4 de junio de 2012

hey girl

Te he hecho a la medida de mi soledad
Paul Éluard


                                                              
       
[]

and I could not love ´cause I could not love myself and you gave me love when I could not love myself

Porque hay gente que comprendes y hacen que te sientas comprendido. 

A los que en silencio saben demostrar todo lo que valen. 



Bonita semana, para los que destacan, para los que son especiales y a los que sois del montón también.